Lo que comés antes y después de entrenar puede marcar la diferencia entre progresar rápido o estancarte. No necesitás suplementos caros ni dietas complicadas. Solo necesitás saber qué comer y cuándo.
¿Por qué importa lo que comés alrededor del entrenamiento?
Tu cuerpo necesita combustible para rendir bien durante el ejercicio y nutrientes para recuperarse después. Si entrenás en ayunas o comés lo incorrecto, tu rendimiento baja y tardás más en ver resultados.
Qué comer ANTES de entrenar
Lo ideal es comer entre 30 y 90 minutos antes. Buscás algo que te dé energía sin pesarte el estómago.
Buenas opciones antes de entrenar: una banana con mantequilla de maní, avena con frutas, tostadas con huevo, arroz con pollo, yogur con granola.
Evitá antes de entrenar: comidas muy grasas, frituras, lácteos en exceso y alimentos que sepás que te caen mal.
Qué comer DESPUÉS de entrenar
Después del ejercicio tu cuerpo necesita proteínas para reparar los músculos y carbohidratos para reponer energía. Comé dentro de los primeros 45 minutos después de entrenar.
Buenas opciones después de entrenar: huevos revueltos con tostadas, pollo con arroz y verduras, atún con papa, yogur griego con frutas, batido de proteínas con banana.
¿Y si entrenás temprano en ayunas?
Algunas personas prefieren entrenar en ayunas por la mañana. Está bien si el entrenamiento es de baja o media intensidad. Si vas a entrenar fuerte, tomá aunque sea una banana o un café antes.
El error más común
Entrenar duro y no comer después. Tu cuerpo necesita recuperarse. Saltarte la comida post entrenamiento retrasa los resultados y aumenta el cansancio.
Conclusión
No necesitás una dieta perfecta para entrenar bien. Solo prestá atención a tener energía antes y proteínas después. Con eso ya estás adelante del 80% de las personas que van al gimnasio.